Día
11. Inmersión directa en el corazón del deporte más querido. Vida de princesas,
en la playa.
Por
la mañana anduvimos con nuestro chofér recorriendo negocios en busca de algunos
encargos; lamentablemente no conseguimos todos.
Para
premiarnos por nuestro esfuerzo nos fuimos los tres a almorzar; el lugar que
nos propuso Jorge no pudo resultar más sorprendente: de afuera no se ve ni oye
nada; al abrir la puerta ingresamos en un bar gigante, con 37 pantallas de
televisión a todo volumen, en las que proyectaban en vivo partidos de fútbol
americano; nuestra suerte de turistas quiso que en ese momento estuviera
jugando el equipo de Miami, los Dolphins. Los comensales se enfervorizaban y
gritaban cada vez que el equipo hacía algo bien. Me imagino lo que sería ver
ahí un partido de la selección.
Volvimos
a casa a preparar el bolso para irnos 2 días a la playa, en Miami Beach; parece
tarea fácil, pero nuestro equipaje en estos momentos es una pila enorme de
botas, camperas, bikinis, ojotas, un verdadero aquelarre! Finalmente (y
bastante tarde), emprendimos el camino. Miami Beach está formada por varias islas
unidas al continente a través de rutas. La parte más famosa es South Beach. Ahí
se construyeron en los años 20 una enorme cantidad de hoteles, en su mayoría de
estilo Art Déco. En los años 70 el turismo decayó notablemente, así como el estado
de los hoteles, que se convirtieron en residencia permanente de jubilados poco
adinerados. Recién en los 80 y 90 empezaron a remodelarse, y hoy están en su
mayoría impecables.
Llegamos
al hotel que habíamos reservado, el Red SB, que superó ampliamente las
expectativas: cuando vimos nuestras mullidas camas de 2 plazas llenas de
almohadones nos pusimos a saltar como Kate Winslet en la película El descanso. Todo
es impecable: el desayuno, las toallas y sillas para la playa, la pileta
iluminada…
Era tarde para playa, pero decidimos meter nuestros pies en el agua: pronto tuvimos que huir porque se largó un chaparrón. A la noche decidimos ir a pasear por Lincoln Road, la calle peatonal donde están la mayor parte de los restaurants. La noche de Miami tiene todo tipo de público, pero obviamente la mayoría no son madres con sus hijas! Comimos una pizza en Sbarro (nuestra comida y nuestro local preferidos de este viaje), y luego nos volvimos muertas de la risa debajo de una tormenta tropical que nos dejó empapadas.
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| Bajo la lluvia en Miami Beach |
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| La pileta del hotel |
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| Desembarco en la playa, de noche. |
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| Menú futbolero |
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| Algunas de las pantallas en el bar |
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| La fachada del red SB Hotel |
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| El lobby |
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| El desayuno. Detrás, "la" mesa roja. |
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| Camas de princesa |
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| Nuestro estar |
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