lunes, 15 de octubre de 2012

Día 9


Dia 9. En tierras de piratas, y de Hemingway.
Nos levantamos a las 6 am, ya que Jorge nos había ofrecido llevarnos a conocer Key West, en el punto continental más al sur de Usa. Con el cansancio de varios días de dormir poco, pero más que entusiasmadas, emprendimos las 3 hs de ruta. Durante gran parte del camino se circula con agua a derecha e izquierda, ya que los Cayos son bastante estrechos. Key West (originariamente Cayo Hueso) fue territorio español desde el siglo XVI hasta principios del XIX; durante 300 años estuvo habitada por indígenas (se dice que el nombre podría derivar de un cementerio indio que había en la zona) y luego anduvieron por ahí piratas, exploradores y pescadores de esponjas. Es una isla increíble, con aguas de color turquesa, un puerto donde atracan transatlánticos y veleros, y casas de madera con techo a dos aguas, construidas al estilo sureño, con galerías, y elevadas sobre pilotes (como las del Tigre) para protegerlas de las inundaciones en verano, época de lluvias, tornados y huracanes. Muchas están recicladas, y hoy son negocios de productos, algunos típicos y otros globalizados Al charlar con Jorge sobre la vida en esta zona del Trópico notamos que todos están muy al tanto, e involucrados, en todo lo que concierne a los factores climáticos y la protección de las reservas naturales. Saben identificar lo que traen los vientos, las nubes y la humedad.
La vida en Key West es muy animada, hay hippies tejiendo cestos de palma, y pastelerías donde venden la especialidad de la zona: los productos a base de lima (una torta tipo lemon pie, galletitas, salsas, etc). Pau y yo íbamos medio derrumbadas por el calor, pero la gente de por aquí se ve que está acostumbrada a pasar de los 30 y pico a la sombra al aire acondicionado sin sufrir demasiado. El perrito de Jorge, Bogart, buscaba cada rinconcito de sombra para descansar, pero con  esas mini patitas caminó todo el día muy dignamente!
Visitamos el monolito de concreto que marca el punto más cercano a las costas de Cuba, a unos 150 km. De ahí nos fuimos a recorrer lo que más me entusiasmaba: la casa de Ernest Hemingway, que vivió en Key  West en los años 30, con sus sucesivas mujeres y unos 60 gatos,que tenían (y siguen teniendo sus descendientes) la particularidad de tener 6 dedos. Está muy bien conservada, con todos sus muebles antiguos y su jardín tropical.
A las 17 emprendimos la vuelta; creo que apenas nos subimos al auto Pau y yo nos dedicamos a apreciar…lo bien que se duerme en el auto!!! 
Una vez en Miami, y después de comer algo, me quedé charlando con Lydia ( de familia hondureña, aunque circunstancialmente nació en Usa); tuvimos una de esas charlas en las que nos ponemos al día; esta vez sólo habíamos pasado 3 años sin vernos (no 18 como la vez anterior), así que ya estábamos un poco más enteradas de la vida de cada una. 

Key Largo, en el camino

Llegando a Key West

Pau pisa la arena del Caribe

El muro encalado, la palmera, y la playa.

Tío y sobrina se hacen amigos. El perro es de verdad, aunque parezca un peluche.

Pau y su nuevo amigo.

Pau a la usanza del Far West

Y yo con algunos kilitos más que al partir.

Pau con una abuelita...de cera. Qué no se ponga celosa la verdadera!

Una calle típica

Esperando la pizza....

...que trae 16 porciones de las nuestras!!

A la sombra

El tejedor de canastos.

El punto más al sur.

El jardín de Hemingway

El lugar donde escribía.

La pileta que le construyó la mujer cunado se fue a cubrir la guerra Civil española como corresponsal.

A la sombra en el jardín.

La fachada.

Ellos se quieren mucho...

...y nosotros también.

El puerto de los veleros.

Pirata moderna.

No hay comentarios:

Publicar un comentario