Día
2. De compras, y solitas por el barrio a la noche
Este
día fue, como decirlo, poco espiritual y urbanístico. Gran parte del día la
dedicamos a buscar oportunidades y pichinchas en un shopping en las afueras.
A
la noche salimos a dar una vuelta; el barrio de Chelsea, que es como un remanso
de tranquilidad en sus calles interiores, cobra vida en las avenidas, donde ese
día, viernes a la noche, víspera de un fin de semana largo, y luego de los 25°
que habían hecho, había mucha gente sentada en mesas en la vereda, y entrando a
fiestas privadas con porteros negros en la entrada. Como se imaginarán, además
de no estar invitadas a ninguna fiesta, la puerta de nuestra residencia se
convierte en calabaza a las 23, así que volvimos juiciosamente.
| El Empire State de noche |
| Fiesta en las calles de Chelsea |
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