jueves, 18 de octubre de 2012

Día 14


Día 14. Nos encantaría seguir de paseo, pero nos vamos felices.
Mientras terminábamos de armar nuestro equipaje (algo mayor que el que trajimos!), comenzamos (ya que llevaría varias etapas) a agradecerle a Jorge: su hospitalidad, su atención constante (estuvo prácticamente dedicado a nosotras), su imprescindible aporte como guía turístico, sus cafés, su inquebrantable paciencia para trasladarnos y llevarnos a comprar cuanta cosa nos faltara, su cariño, y etc etc…

Desayunando en lo del tío Georges


Los 2 con la abuelita.
Pau, que estaba extrañando bastante al resto de la familia en Nueva York, dice que ya no extrañó tanto en cuanto estuvo en Miami, rodeada de la familia que encontró acá; creo que eso sólo ya le da sentido a esta última etapa del viaje.
Aquí terminan estas crónicas de viaje, que nacieron para dejar un recuerdo de este sueño, viajaron a lugares insospechados, fueron leídos en grupo y tuvieron lectores de lo más diversos.


Mil gracias a todos por el aliento, el reclamo de más relatos (estímulo fundamental cuando el cansancio me daba ganas de cerrar los ojos), las experiencias compartidas, y el cariño.






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