Día
14. Nos encantaría seguir de paseo, pero nos vamos felices.
Mientras
terminábamos de armar nuestro equipaje (algo mayor que el que trajimos!),
comenzamos (ya que llevaría varias etapas) a agradecerle a Jorge: su
hospitalidad, su atención constante (estuvo prácticamente dedicado a nosotras),
su imprescindible aporte como guía turístico, sus cafés, su inquebrantable
paciencia para trasladarnos y llevarnos a comprar cuanta cosa nos faltara, su
cariño, y etc etc…
| Desayunando en lo del tío Georges |
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| Los 2 con la abuelita. |
Pau, que estaba extrañando bastante al resto de la familia en Nueva York, dice que ya no extrañó tanto en cuanto estuvo en Miami, rodeada de la familia que encontró acá; creo que eso sólo ya le da sentido a esta última etapa del viaje.
Aquí terminan estas crónicas de viaje, que nacieron para dejar un recuerdo de este sueño, viajaron a lugares insospechados, fueron leídos en grupo y tuvieron lectores de lo más diversos.
Mil gracias
a todos por el aliento, el reclamo de más relatos (estímulo fundamental cuando
el cansancio me daba ganas de cerrar los ojos), las experiencias compartidas, y el cariño.

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