miércoles, 10 de octubre de 2012

Día 6



Día 6. La ciudad inicial, la vorágine, la locura del 9/11, no nos dan más las piernas…, me quedé afuera!!
Hoy me levanté a las 6:50, me fui a bañar (recuerden que nuestro hospedaje es como una casa de retiros, sin baño privado), y que me pasó al volver? Me había olvidado la llave adentro: qué lindo, yo en bata en el pasillo, y la monja que me decía que no sabía si habría copia de la llave; entré al cuarto de Pau y me puse: una bikini y un short (del equipaje para Miami), y una remera y un buzo que compramos para Francisco (y que casi me llegaban a las rodillas): me faltaba el gorrito y estaba para salir a rapear! Lástima los 9°C… 
El desayuno que se sirve de 7 a 8 con disciplina prusiana, (recuerden que por 3 días no se sirvió comida por el santo descanso) estuvo entretenido: o llegaron muchas chicas nuevas, o las que llegaron más temprano comieron como descosidas, la cuestión es que no quedaba nada para comer ni tomar, y hubo amagos de motín.
 Por suerte apareció la copia de la llave, pude sacarme el disfraz y  nos fuimos al Downtown. En esta zona la cuadrícula urbana no existe, ya que es la zona donde se instalaron los colonos.Fuimos a visitar el lugar donde estaban las Torres Gemelas, las obras de los nuevos edificios, y la iglesia de 200 años que estaba enfrente (y quedó increíblemente en pie), que fue centro operativo de los rescatistas y hoy es un museo de objetos de esos días. En el sitio donde estaban las torres se hizo un Memorial: se dejó el hueco de ambas y se hicieron unas impresionantes y dramáticas piletas negras de granito con unas caídas de agua como hacia el centro de la tierra. Así estemos por o contra la teoría conspirativa, los yanquis, y etc etc…toda la zona es impresionante, y conmovedores los vestigios de lo que sucedió. La llovizna y el frío no paraban, pero igual nos sentamos a comer unas porciones de pizza en una plaza.
Más tarde, y luego de un intento frustrado de encontrarnos con mi sobrina Beverly, tomamos un ferry gratuito (que en principio está destinado a los que viven en Staten Island y van a Manhattan) que pasa cerca de la estatua de la Libertad. A la vuelta se aprecia bien el skyline de Manhattan, y la excelente posición estratégica de la isla como puerto natural.
A la tarde paseamos por Brooklyn, barrio originalmente de la comunidad judía, donde viven muchos intelectuales y escritores. Volvimos caminando por el puente que aparece en tantas películas.

Luego de 9 hs de caminar sin parar, decidimos que si queríamos cenar (al menos ver las bandejas antes de que hubiera que preguntar que tenían) teníamos que estar a las 19 en punto (como bebés), conclusión a la que llegaron todas las pensionistas; solo nos faltaba la servilleta al cuello y los cubiertos levantados. Como ya nos vamos conociendo (somos casi todas argentinas), armamos unas largas mesas donde compartimos unos ricos fideos y datos de lo que habíamos recorrido. Este es el punto fuerte de la residencia: la convivencia latinoamericana!
 

En Brooklyn antes de cruzar el puente


Ahí vamos

Nótese lo artístico del foco



Atardece en el Downtown



El memorial de granito del 11/9

La capilla Saint  Paul, frente a las torres

Eso es "una" porción de pizza

Adorno que estaba en el World Trade Center

En el ferry que va de Manhattan a Staten Island

Pau tiene un amigo nuevo!

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El acceso al ferry

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