Día
8. Buahh,último día en Nueva York! Hi Miami: qué bueno es estar en familia!
Bajamos
a desayunar y a despedirnos de nuestras amigas. Aunque es probable que nunca volvamos
a vernos (como pasa a veces con los amigos viajeros), anotamos los datos de una
de ellas.
Subimos
a “terminar” (según creíamos) de armar el equipaje, y pesar las valijas.
Obviamente todo era un caos, y a pesar de la valija nueva las cosas no
entraban. Las cerramos provisoriamente y las pesamos. Para eso les
enganchábamos la balancita (que tiene el tamaño de un celular mediano), y yo me
subía a una silla. Hay que sostener 23 kg bamboleantes colgando de una
cuerdita: se me saltaban un poco las venas y temblaba toda (no soy conocida por
mi fuerza), pero llegamos a la conclusión (luego de cambiar algunas cosas de
lugar) de que iban a pasar bien. Una vez hecho eso bajamos todos los armatostes
por los 23 escalones de madera, y nos fuimos a disfrutar de nuestras 3 últimas
horas. A las 12 pasaba a buscarnos un bus para llevarnos al aeropuerto.
Contratarlo fue toda una aventura, ya que en la residencia no anda el teléfono,
y las monjas nos indicaron un teléfono público (quedan pocos) a una cuadra.
Nunca logramos que la moneda se quedara en la ranura. Cuando paramos a un joven
que pasaba, para preguntarle como teníamos que hacer, nos ofreció hacer la
llamada (que duró como 10 minutos de su celular y su tiempo) desde su teléfono.
Impresionante la amabilidad de la gente!
El
día era glorioso, frío pero con un cielo completamente azul.
Fuimos
hacia el Central Park, ya que no lo habíamos recorrido mucho. Es inmenso, tiene
4 km de largo y 800 m de ancho. Es un parque bellísimo, lleno de caminos anchos
con bancos todo a lo largo, glorietas, rocas, caminitos… Palermo también es
lindísimo, pero está en el borde de la ciudad: de un lado Libertador con todo su
ancho y sus edificios caros, y del otro el río. Hay que ir a Palermo, no nos lo
topamos en nuestra vida diaria. El Central Park tiene la particularidad, que lo
hace tan vivido, de estar en el medio de la ciudad, accesible desde un montón
de puntos por donde pasan los habitantes de la zona, los oficinistas, los
turistas, los que van a los Museos…
Para
nuestro temprano almuerzo, a las 10:30, compramos un bagel (especie de pan
redondo y esponjoso) con queso crema para mí y un Phili cheese con carne para
Pau, y nos sentamos en el pasto con nuestro picnic. Fue una linda ceremonia de
despedida.
A
las 12 en punto llegó nuestro transporte; al verlo entendimos porque era más
caro de lo que habíamos pensado: no era un bus para 12 personas, sino un taxi
para nosotras dos!
El
vuelo a Miami, impecable, tuvo una particularidad, que no deja de sorprenderme,
y que sólo parecen conservar los vuelos internos: las azafatas sonríen y
parecen azafatas como las de antes, no momias serias con cara de fastidio como
las de los vuelos internacionales!!!
Llegamos
a Miami con una temperatura más agradable que la última vez que estuve, que nos
libró de la sensación de agobio que da pasar de la campera al shortcito.
Jorge,
el hermano de Charly, mi querido cuñado con quien me llevo tan bien a pesar de
lo poco que nos vemos, nos pasó a buscar. Pau lo había visto cuando tenía un
año, así que, a pesar del skype fue como recién conocerlo.
Mientras
íbamos a su casa nos fue mostrando las diversas zonas de la ciudad: el Downtown
(la zona de negocios), Coconut Grove,
Coral Gables, etc. Fuimos a comer una picadita en un lugar que parecía
sacado de la isla de Guiligan, con techitos de palmera, al lado del puerto, con
la brisa marina, y la gente tomando sus tragos.
Llegamos a la casa y nos encontramos con Lydia, la mujer de Jorge. Luego de charlar un rato nos fuimos a dormir, ya que había que madrugar para una nueva aventura.
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| Camino en el Central Park |
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| Pau entre los madrugadores |
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| Y bueno... |
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| ..así... |
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| ...nos queremos!!! |
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| Pau |
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| Añadir leyenda |
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| Añadir leyenda |
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| Linda choza! |
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| Pau feliz |
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| Las dos felices! |
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| Añadir leyenda |
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| Texto en el monumento a San Martín |
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| El phili cheese de Pau... |
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| ...que no quiere irse! |
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| El último subte...en NY |
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| Pau le pone onda a la partida |
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| El Libertador (nuestro) |
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| Qué nivel de picnic! |
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| Pau y su último subte |
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| En vuelo |
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| Esperando a Jorge |
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| Tío y sobrina |
Llegamos
a la casa y nos encontramos con Lydia, la mujer de Jorge. Luego de charlar un
rato nos fuimos a dormir, ya que había que madrugar para una nueva aventura.
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