Día
10. Qué familia tan chévere la de estos
Acha un poco de por aquí y otro de por allá!!!
El
día lo dedicamos a hacer un poco de shopping, con el santo de Jorge haciendo de
chofer. Yo le digo que debe sufrir a esta cuñada que lo tiene de un lado al
otro, pero él me asegura que es un placer. Como sólo estuve viniendo cada 3
años voy a considerar que lo dice en serio; además él es super afectuoso y nos
enganchamos charlando de cualquier tema, como si tuviéramos una relación
cotidiana.
A
la noche vinieron Vicky (la viuda de Lucho, el hermano mayor de Charly), y su
hijo Andrew, que tiene 15 años. Vicky es una colombiana súper simpática,
expresiva y conversadora, que moría de ganas de conocer a Pau. Andrew es muy
reservado, pero parecía feliz de estar con nosotros. Fuimos a comer a un
restaurant vietnamita-tailandés, ya que habían buscado algo donde no fuera todo
a base de carne. Esta tía Grace que viene de Argentina y casi no come carne!!!
El lugar era impecable, con un ambiente muy zen; nos atendió una moza de rasgos orientales, muy amable y sonriente. Su acento era del tipo “amalillo lindo colol”, sólo que en inglés! Cuando nos trajeron el menú, que se suponía estaba en inglés, para nosotras dos estaba en chino mandarín; Pau exclamaba muy ofendida: acá no se entiende nada!! Por suerte el resto de los comensales había ido varias veces y nos pudieron explicar. Yo pedí algo llamado Tad Phai: una especie de torre de fideos (absolutamente etéreos) con queso tofu, ciboulette, y una salsa deliciosa. Pau pidió un plato que era algo como spicy chicken. De algún gen itinerante boliviano heredó el gusto por lo picante, pero acá no se animó, y lo pidió moderado. Todo era riquísimo, y fuimos probando de todos los platos familiarmente. Nos quedamos ahí charlando casi hasta las 23, ya que el restaurant cerraba increíblemente a esa hora; en Miami la gente suele cenar a las 6 de la tarde. Algo que notamos en los restaurants de USA es que la gente puede (y suele) pedir sólo una jarra de agua con hielo para tomar; los mozos no te miran como diciendo: qué miserable, justo la bebida que es con lo que más ganamos me la reemplazás por agua! Luego te van llenando la jarra espontáneamente. También vimos que, al terminar la comida, los mozos te ofrecen prepararte una “doggy bag” para aquellos platos de los que quedó alguna cantidad respetable, no dos migas. Es un eufemismo por bolsita para el perro, como si uno fuera a darle al perro esa comida!
| Pau y su nuevo amigo; si viera Rocko semejante traición! |
| Gente nacida en Chile, Estados Unidos y Argentina. |
| El plato de Pau |
| El mío |
que lindo todo! es como viajar con ustedes! sigan disfrutando! Besos.
ResponderEliminarese plato de fideos se ve algo escaso!
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